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viernes, 22 de mayo de 2015

Cuando el amor no te corresponde



 “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” Carl Gustav Jung



Cuando descubres que amas a alguien que no te quiere de la misma forma, es un dolor tan grande, que no deja espacio para nada más. Es como si reventases en mil pedazos y luego tuvieses que recoger tus trozos por ahí y volver a recolocarlos en su sitio. Puede que logres pegar esas partes y puede que no te rompas la próxima vez, pero las cicatrices sin duda arden.

Así que tómate tu tiempo, pero no un tiempo infinito. No tienes la culpa de que alguien no te quiera, no eres culpable de la situación, no es algo que hiciste mal o dejaste de hacer. No elegiste un amor no correspondido. Deja que ese dolor fluya. Es más saludable permitirte estar triste que reprimir tus emociones. Si lo dejas fluir, no te estancarás y podrás seguir con tu vida a pesar de haber amado a alguien que no te quería. El tiempo no lo cura todo, el tiempo pudre, cronifica. Dejar pasar el tiempo sin más esperando que acabe con tus emociones no funciona, tarde o temprano te enfrentarás a ellas. Debes actuar en el presente, dejando fluir ahora lo que sientes sin identificarte con ello. Todo pasa. 


El amor es algo que se da, no algo que se tiene. A pesar del dolor que supone la no correspondencia tienes, por tu parte, la tranquilidad de haber amado y de tener esa capacidad hermosa. Amar te expande, te ayuda en tu crecimiento personal. Aunque no recibas el intercambio esperado al final supone un problema de concepto: “doy amor esperando recibir amor”. Ahí es dónde radica el error, de esperar esa correspondencia exacta, porque no siempre sucede así y el no aceptarlo es demoledor. Da amor, expándete y te será devuelto. Lo que pasa es que hay que estar atento a como ese amor te es devuelto, porque tiene muchas formas. Lógicamente con ello no digo que tengas que estar con una persona que no te quiere, sino que la puedes querer mientras tengas ese sentimiento incontrolable pero haciendo tu vida, como una forma de seguir caminando en paralelo y las cosas se irán colocando en su sitio. A veces algo no puede ser. A veces era demasiado tarde desde el principio.
Cuando amas a alguien de verdad es complicado. Deja un rastro, un residuo muy fuerte y muy difícil de borrar. Puede ser que pienses que lo has superado y entonces vuelves a ver a esa persona y te “revuelve” por dentro. Tienes sentimientos encontrados. Párate, cálmate y vuelve a colocarlo todo en su sitio. Es normal, querer a alguien de verdad no desaparece así como así. Es muy difícil no esperar esa correspondencia, sobretodo si ha existido en el pasado (aunque fuese ilusoria). Sino eres capaz de olvidar ahora, convive con ello y tómate el tiempo que necesites. Ten paciencia contigo mismo, con tus recaídas, quiérete y protégete. Eres tú mejor amigo. 
Ninguno de los de tiene la culpa: ni el que no quiere ni el que quiere. Esa persona no es culpable de no amarte de la misma manera, puede ser que lo haya intentado y que no pueda. Pero aceptarlo es muy difícil, porque a veces buscamos explicación cuando no la hay. A veces pensamos que esperando todo llega, que esa persona un día se dará cuenta de que también te ama, siempre lo ha hecho y quiere estar contigo. No caigas en el error de esperar, ser paciente no es pasarse la vida esperando. Esperar supone fijar todas tus metas en el futuro pensando que será mejor que el presente, mientras dejas que el ahora se te escape. Al final tienes que pensar que es lo mejor para ti, ser el protagonista de tu vida y ante todo, amarte y corresponderte.

jueves, 7 de mayo de 2015

"Sin ti no soy nada"



Hay individuos que no son capaces de tomar decisiones por sí mismos, que necesitan de otros en quienes confiar. Dependen de los demás para tomar cualquier decisión. Su vida solo tiene sentido cuando hay otras personas para completarles, llenarles, que les protejan. No soportan la soledad. No soportan estar a solas consigo mismos. En psicología se conoce como Trastorno de la Personalidad por Dependencia (no debe confundirse con Dependencia Emocional).

 Aunque este tipo de personalidad se puede encontrar en ambos sexos es mucho más frecuente en mujeres. Veamos por ejemplo el papel tradicional de ama de casa: siempre pensando en los demás, anteponiendo los deseos de otros a los suyos propios. Viven, literalmente, para hacer felices a los suyos. Pero cuando estos comportamientos son llevados al extremo, supone un problema en el contexto social del sujeto. Se convierten en sujetos sin opinión propia, que hay que tirar de ellos, siempre detrás de otras personas. Implica también que tomen el papel pasivo en la relación de pareja. Se anticipan a las necesidades de los demás aunque ello les suponga sacrificarse. Prefieren no expresar su enfado o no discutir por miedo a molestar al otro. Este tipo de sumisión puede cansar a la otra persona porque al final resulta que no se puede hablar con el sujeto, siempre va a darte la razón siempre va hacer todo lo que quiera, sin voz ni voto. No todo el mundo es capaz de estar generando seguridad en el otro constantemente o tomando decisiones por los dos, estar con una persona que no es capaz de cuidar de sí misma. Su exagerado miedo a ser abandonados y el sentimiento de desamparo les hace reprimirse para no "estropear" las cosas manifestando abiertamente sus sentimientos. Si la relación con la persona importante en su vida finaliza se sienten utilizados y ultrajados creyendo que no podrán llenar ese vacío. Cómo es de esperar, en personalidades así existe un riesgo de padecer depresión. De hecho, lo más frecuente es encontrar este trastorno en consulta asociado a otros como ansiedad y depresión,  que sólo por sí mismo como objeto de tratamiento.

Parece ser que las pautas de educación juegan un papel importante en el desarrollo de este trastorno. La sobreprotección de las niñas y el modelo con rasgos dependientes que puede mostrar la madre, puede crear un estilo dependiente desde temprana edad en el sexo femenino. Pero debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral y de la manifestación de diferentes roles, supone que los rasgos de dependencia vayan equilibrándose en cuanto a sexos. Es importante por tanto, que en la crianza de los hijos se fomente su independencia y autonomía sea cuál sea su sexo.

sábado, 11 de abril de 2015

Amar demasiado...




“Yo soy sólo para él y él es sólo para mi y nos bastamos mútuamente”
  La dependencia emocional, se puede definir como la necesidad afectiva extrema que un sujeto siente hacia otro a lo largo de sus diferentes relaciones. Cuando decimos “extrema” nos referimos a “desproporcionada” ya que genera malestar en el sujeto y consecuencias autodestructivas. Es una exageración de aquello que es propio de las relaciones de pareja. Y cuando decimos “necesitar” no decimos “querer”. Necesitar es algo absolutamente imprescindible. La diferencia entre “amor normal” y “amor patológico” es meramente cuantitativa. Esa necesidad afectiva extrema es lo que subyace a otra serie de comportamientos como la sumisión, los pensamientos obsesivos en torno a la pareja o sentimientos intensos de miedo y abandono. Los dependientes describen en ocasiones algo así como tener “hambre” de la pareja.
Se pueden ilustrar las características de la dependencia emocional así:

Los 10 Mandamientos de un Dependiente Emocional:  
1. Amaré a mi pareja sobre todas las cosas. 
2. Estaré contigo, sólo contigo y con nadie más. 
3. Te idealizaré por encima de todo.
4. Me subordinaré a tus deseos.
5. Asumiré todas tus creencias e ideas como propias.
6. Temeré que me abandones.
7. Necesitaré agradarte en todo (falta de asertividad).
8. Tendré intolerancia a la soledad.
9. No me valoraré como persona (baja autoestima).
10. Tendré un deseo de acceso contante a ti.
 El motivo de consulta de una persona que sufre de dependencia emocional no suele ser la propia dependencia emocional sino las emociones negativas que de ella se derivan; la depresión, la ansiedad, trastornos de la alimentación. Son personas tristes y preocupadas.

La existencia de parejas desequilibradas y patológicas, en las que uno domina sobre el otro, en las que hay un terrible miedo al abandono por uno de ellos, en las que pueden darse casos de malos tratos físicos y psíquicos, tienen un fundamento psicopatológico. Podemos encontrar muchas referencias a la dependencia emocional (aunque muchas veces llamada por otros nombres) más que en la literatura científica en la de autoayuda, que sí ha abordado infinidad de veces este tema en libros como “Mujeres que aman demasiado” de R. Norwood (1999) o "Independencia emocional" de Martha R. Bireda (1998).

No hablamos del “mal de amores” o del duelo que debe pasar la persona tras una ruptura; hablamos de un “adicción” a otra persona, con sus características y su abstinencia. Los seres humanos somos animales sociales destinados, por suerte o desgracia, a relacionarnos con nuestros congéneres. La dependencia emocional es una enfermedad del ser humano en cuanto a especie de carácter social que encuentra en la pareja y en el amor uno de los pilares de su adaptación al medio. Lo que quiero decir es que está socialmente aceptado, es que está normalizado sufrir a causa de la pareja, del amor, por estar solo, que es más “normal” tener pareja que no tenerla, que mi pareja "me deje o no" hacer esto o aquello, que mi pareja me "agobie"...
Sí por ejemplo consideramos que la soledad es algo terrible y que se debe evitar a toda costa es lógico pensar que preferiremos estar mal acompañados a estar solos, contrario a lo que dice el refrán.

La sociedad no es la causa de que existan personas con dependencia emocional, pero sí propicia, fomenta y mantiene ciertos valores compatibles con la patología: el miedo a la soledad, al abandono, a no ser querido, a no gustar física y mentalmente, estar solo porque no soy lo suficientemente bueno para alguien, me dejan porque no soy lo bastante bueno, la culpa es mía...
Tampoco la pareja del dependiente emocional es "normal", sino que se trata por lo general de personas egoístas, emocionalmente distantes y frías, con una alta autoestima y que se sobrevaloran. Sí existe un dependiente emocional es lógicamente porque hay un "dependido" o "un roto pa un descosido".

La dependencia emocional no está catalogada, por el momento, como un trastorno mental o de la personalidad (sí existe el "trastorno por dependencia" pero no es lo mismo). Tal vez se deba a el “descuido” que tanto la psicología como la psiquiatría dan a los problemas relacionados con los sentimientos . Las teorías que tratan de explicar el comportamiento tanto normal como patológico de la mente humana, dan poca importancia al mundo de los afectos. El psicoanálisis reduce el comportamiento a los impulsos sexuales, el conductismo a conductas desadaptativas y refuerzos, la psiquiatría biológica a anomalías en los neurotransmisores.

Psicoterapias como la Interpersonal sí tienen en cuenta la importancia que las relaciones con los otros tienen para los individuos que sufren problemas emocionales.

La dependencia emocional es tan común en nuestra sociedad como desconocida y mal identificada. Poder identificarla a tiempo supone también reconocerla como patología ya que no solo puede desencadenar en casos de malos tratos físicos y psíquicos, sino que también puede afectar a terceras personas como son los hijos. 


Bibliografía:

- CASTELLÓ BLASCO, J. (2005): Dependencia Emocional: Características y Tratamiento. Madrid: Alianza Editorial S. A.