La belleza corporal es un requisito de la vida moderna. Los medios de comunicación tienen en su poder un gran arsenal con el que influir en la concepción que tenemos de nuestros cuerpos y lo que es aún más importante: que el cuerpo se puede moldear a voluntad con una serie de productos que orgullosamente ponen a nuestra entera disposición ya qué detrás de todo, siempre hay intereses económicos. La delgadez hoy en día es sinónimo de éxito social y personal. La forma anatómica de nuestros cuerpos representa en la sociedad un valor de primacía. Estamos en la era del capitalismo de la imagen. El cuerpo deja de ser una herramienta para convertirse en un fin.
Trastornos de la alimentación como la
Anorexia Nerviosa no pueden ser entendidos sin tener en cuenta su
profunda significación cultural y personal. Es decir, no sólo se
trata del físico, se trata de la capacidad de autocontrol, de
asociar la “perfección” del cuerpo con todas las esferas de su
vida. Son propietarios de un cuerpo y a la vez esclavos del mismo.
Vamos integrando los valores del cuerpo por medio de la socialización
y un socializador por excelencia son los medios de comunicación.
Existe una relación directa entre la
purificación del alma y el papel que el cuerpo debe tener en la
sociedad siendo la representación de uno mismo en la vida cotidiana.
Desde la burguesía, el éxito que uno tiene como individuo se basa
en el manejo de la impresiones. La presión es mucho más fuerte en
la mujer ya que siempre ha sido más valorada por su apariencia
física, aunque eso no quita que cada vez vaya cobrando más peso en
el hombre. En el caso de la mujer la presión social siempre actúa
en forma de fuerzas opuestas. Por un lado, se espera que en la esfera
pública se desenvuelva igual que un hombre (competente,
independiente, activa) en la privada, que sea como la mujer
tradicional (madre, esposa, dependiente, pasiva). Esta ambigüedad de
rol puede ser la explicación para que el cuerpo pase a ser el centro
de control en las mujeres.
Los medios de comunicación se encargan
de asociar las emociones al cuerpo. La mejora de la autoestima ira de
la mano con la mejora de la apariencia o lo que es lo mismo, de la
identidad. “Vuelve a disfrutar del verano como cuando eras pequeña”
(y estabas delgada). Con ello no digo que el hombre no esté bajo
presión social en lo referente a su físico, ya que la publicidad
tiene de sobra para todos. Pero la mística de la feminidad sigue
unida a la mujer, a la importancia de ser bella (o lo que es lo
mismo, delgada) y además ser competente en el mundo laboral. Y
belleza va unida a delgadez, y delgadez al éxito y todo ello nos
lleva a la felicidad.
Personalmente, no considero que seamos
víctimas absolutas de la sociedad y el capitalismo y que no podamos
hacer nada al respecto. En nuestras manos está el ser críticos y el
tomar de todo ello sólo lo que nos interesa.
Bibliografía
GARCIA BARBE, NURIA (2013) El
agresivo culto al cuerpo y los despiadados medios de comunicación:
Anorexia, jóvenes y sociedad. TFM: Universidad de Granada.
Podéis encontrar mi trabajo de investigación acerca del capitalismo de la imagen en este enlace:
https://drive.google.com/file/d/0B-iqQNVDmKIWNUJhLXpGSGZVNlE/view?usp=sharing

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